Libertad Banderillas
Luser444 o, por su defecto -y tal y como quiere se le conozca popularmente-, Shockard es un joven español de raza ibérica que fue vetado de los servidores de Supremacy 1914 aunque bien es verdad que todavía conserva sus cuentas en New World Empires y en Call of War 1942.
Deambula por los espacios de juego con multicuentas adversas que se había creado incluso antes del baneo. Muchas de ellas también fueron vetadas de una manera deplorable sin haberse siquiera presentado la opción de presentar recurso de apelación.
Lo que venimos a poner por presente no es la libertad de Banderillas, que es como también se le concoe por sus "delitos"; venimos solo a poner verde a la administración boche centralizada de la cuenca del Rhuhr donde trabajan los hombres de Bigpoint. Esas bestias que ejercen baneos injustos contra usuarios que se comportan correctamente incluso con las mayores escorias humanas del juego.
Hagamos oraciones paganas y arrianas por el mítico Banderillas, que todavía descansa en el periódico del juego redactando artículos de odio hacia cíngaros, jenízaros y jázaros. Porque la esencia del buen hombre autoritario y estrictamente disciplinario reside todavía en él.
Porque colocar una bandera de los Tigres de Arkan no es delito, ni tampoco la del Águila Bicéfala que durante tanto tiempo fue emblema nacional y sigue siéndolo en la metrópoli toledana. Mientras otros no son vetados por portar banderas de contenido secesionista antiespañol, terrorista y secesionista como la estelada vermella, a pesar de que se haya martirizado a Salvador Puig.
Shockard es eterno, todavía vive en nuestros entresijos estoicos con sus brutales y fatídicos insultos. Porque mostrar una banderita no es delito.
¡Banderillas, libertad!
Deambula por los espacios de juego con multicuentas adversas que se había creado incluso antes del baneo. Muchas de ellas también fueron vetadas de una manera deplorable sin haberse siquiera presentado la opción de presentar recurso de apelación.
Lo que venimos a poner por presente no es la libertad de Banderillas, que es como también se le concoe por sus "delitos"; venimos solo a poner verde a la administración boche centralizada de la cuenca del Rhuhr donde trabajan los hombres de Bigpoint. Esas bestias que ejercen baneos injustos contra usuarios que se comportan correctamente incluso con las mayores escorias humanas del juego.
Hagamos oraciones paganas y arrianas por el mítico Banderillas, que todavía descansa en el periódico del juego redactando artículos de odio hacia cíngaros, jenízaros y jázaros. Porque la esencia del buen hombre autoritario y estrictamente disciplinario reside todavía en él.
Porque colocar una bandera de los Tigres de Arkan no es delito, ni tampoco la del Águila Bicéfala que durante tanto tiempo fue emblema nacional y sigue siéndolo en la metrópoli toledana. Mientras otros no son vetados por portar banderas de contenido secesionista antiespañol, terrorista y secesionista como la estelada vermella, a pesar de que se haya martirizado a Salvador Puig.
Shockard es eterno, todavía vive en nuestros entresijos estoicos con sus brutales y fatídicos insultos. Porque mostrar una banderita no es delito.
¡Banderillas, libertad!

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